El otoño es la estación por excelencia de los cambios. El ambiente que nos rodea está en pleno proceso de adaptación para la llegada del frío. Es muy frecuente que nos encontremos con días de mucho calor, seguidos por una bajada considerable de temperaturas. Estos bailes de temperatura van a ser el lecho ideal para favorecer el desarrollo de virus causantes de los resfriados y de la gripe. ¿Se pueden prevenir? La respuesta es sí.
En primer lugar hay que recalcar que no es lo mismo un catarro que un proceso gripal, aunque en ocasiones tengan una sintomatología similar. En el siguiente recuadro nos explican las diferencias básicas entre estas dos patologías:
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