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domingo, 21 de junio de 2015

Verdades y mentiras de la protección solar

Muchas veces venís a la farmacia preguntando sobre por qué los protectores solares de farmacia aso más caros que los del supermercado. En teoría, la legislación de los protectores solares es igual para todo el mundo, ¿por qué los de Mercadean son más baratos?
La calidad del producto viene influenciada en el precio del mismo. No es lo mismo un jamón de batalla que un jabugo, ¿cierto? ni en sabor, ni en textura, ni en tipo de grasa. Pues lo mismo ocurre con cualquier tipo de producto: ropa, comida, crema de belleza, protector solar.

Cada uno debe tomar la decisión sobre lo que va a ponerse encima de su piel, en especial cuando hablamos de niños pequeños con atopias o pieles sensibles. Y está claro que las prioridades de cada uno son diferentes.
Pero en la entrada de hoy, de lo que os queremos hablar es de ¿qué hay de cierto sobre lo que se dice de la protección solar? ¡Con examen incluido! 
Cada verano salen listados de decálogos de cómo tomar el sol y también salen en prensa artículos que hacen flaco favor a la protección solar. Por eso hemos creído importante compartir con vosotros una serie de mentiras que se cuentan sobre el uso de fotoprotectores solares (y también de verdades).

sábado, 13 de junio de 2015

Cosas que debes saber del sol este verano

Si bien todos sabemos que el sol es imprescindible para nuestra vida, también es cierto que nuestro ritmo de vida ha hecho que el sol pueda suponer un riesgo para la misma. La radiación solar que llega a nuestro planeta es habitualmente filtrada por una capa conocida como la capa de ozono, evitando que esta pueda ser dañina para nosotros. Sin embargo, la liberación de diferentes sustancias químicas a la atmosfera por parte del hombre ha provocado la aparición de agujeros en esta capa, provocando que pase una mayor cantidad de radiación.

Aunque la radiación solar se divide en tres tipos, A, B y C, a día de hoy la radiación solar más peligrosa para nuestra piel es la del tipo B (UVB). Para protegernos de ella, utilizamos lo que se conocen como fotoprotectores, sustancias químicas que bloquean el paso de la radiación a nuestra piel, evitando que esta pueda quemarse.

Sin embargo, no todos los fotoprotectores son iguales, porque tampoco lo son todas las pieles.
Fuente: Pixabay


martes, 8 de julio de 2014

Cómo se debe aplicar el fotoprotector

Una de las actividades que más vamos a hacer durante el verano y las vacaciones va a ser tomar el sol. Es de sobra conocido los beneficios que las radiaciones solares tienen para nuestro organismo:

  • Estimula la síntesis de Vitamina D, lo que nos ayuda a prevenir la osteoporosis y el raquitismo.
  • Favorece la circulación sanguínea.
  • Actúa en el tratamiento de algunas dermatosis, como por ejemplo la psoriasis.
  • Aumenta la sensación de confort y el estado anímico.
saludpasion.com

Sin embargo, no debemos olvidar que siempre debemos exponernos al sol con protección, sino queremos que estas radiaciones nos perjudiquen seriamente. Las radiaciones solares que llegan hasta la superficie terrestre son:
  • UV-B: las radiaciones más energéticas y responsables de las quemaduras solares, es decir, de la aparición de eritema en la piel. Su efecto sobre la piel se nota a las 24 horas de la exposición y dura unos 3-4 días. También son los responsables del bronceado en la piel.
  • UV-A: estas radiaciones penetran en profundidad, siendo las responsables del fotoenvejecimiento en la piel. Junto con los UVB, a largo plazo, pueden provocar la aparición de melanoma (cáncer de piel). También juegan un papel esencial en el desencadenamiento de las alergias solares.
  • UV-C: son los menos energéticos y pueden penetrar más en la piel. Su efecto es menor ya que quedan retenidos en la capa de ozono.
  • Infrarrojos: responsables de la aparición de eritema (quemadura solar) en la piel.
  • Luz visible.
No todas las pieles van a reaccionar de la misma manera frente a las radiaciones solares. Esto varía en función del fototipo. El fototipo define los caracteres propios de un grupo de individuos que permite establecer su sensibilidad al sol. La pigmentación de la piel, los ojos, el cabello, la cantidad de pecas y la capacidad de la piel para adquirir un bronceado definen los diferentes fototipos. Para saber más sobre los fototipos, os recomendamos que leáis nuestra entrada del mes de Mayo "El Factor de Protección Solar según cada tipo de piel". Las personas pelirrojas y rubias tienen una menor tolerancia al sol, viéndose incrementada en las personas castañas y, sobre todo, en las personas morenas.

www.huesosaludable.com

A la hora de exponernos al sol es fundamental saber qué nivel de radiación hay en cada momento del día. Si el índice UV es muy alto, se desaconseja tomar el sol en esos momentos. Podéis consultar el pronóstico de la radiación UV en España cada día en este enlace

Como ya hemos dicho anteriormente, para evitar los efectos nocivos de la radiación solar y poder disfrutar de un bronceado saludable, debemos aplicarnos siempre un fotoprotector. El fotoprotector es un producto cosmético que contiene filtros capaces de protegernos de los efectos perjudiciales del sol. 

¿Qué requisitos deben cumplir los fotoprotectores? No deben ser productos sensibilizantes (causantes de alergias) y deben ser estables a la luz, aire, humedad y calor. Resistentes a la arena, la sudoración y el agua, especialmente importante en el caso de los niños. Sus filtros deben cubrir el más amplio espectro de radiación solar. 

¿Cómo se elige el fotoprotector más adecuado? A la hora de comprar un fotoprotector, se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:
  • Factores ambientales: hora del día, estación del año, situaciones personales.
  • Factores individuales: edad, tipo de piel, fototipo.
  • Otros factores: embarazo, tratamiento con medicamentos, problemas en la piel.
¿Cómo debemos aplicarnos el fotoprotector? Cuando se trata de la primera exposición solar del día, debemos aplicarnos el fotoprotector media hora antes de la exposición, sino cumplimos esta premisa la efectividad del fotoprotector disminuye. 
La piel debe estar correctamente hidratada y limpia (sin maquillaje). Se deben evitar el uso de productos que contengan alcohol y perfumes (colonias, desodorantes), que puedan dar lugar a manchas oscuras en la piel. 
El fotoprotector debe aplicarse abundantemente y de forma homogénea en las zonas expuestas y, especialmente, en las zonas más sensibles: orejas, nariz, labio, cuello, hombros, parte superior de la espalda, nuca, parte trasera de las rodillas, pantorrilas y pies. Después, hay que repetir la aplicación cada dos horas, después de un baño o en caso de eliminación (frotamientos, secados, etc.). 

Hay que evitar tomar el sol, o bien reforzar la fotoprotección, a las horas centrales del día (entre las 12 y las 16h) ya que a estas horas las radiaciones son más fuertes. Como medidas complementarias de protección, es recomendable utilizar gafas de sol adecuadas (compradas siempre en ópticas), barras de labio con fotoprotección, y sombreros para proteger la cabeza. Estas medidas son especialmente importantes en la población más sensibles (bebés, niños, ancianos y mujeres embarazadas). Es importante ingerir abundante líquido, especialmente agua, para compensar la pérdida por la exposición solar. El fotoprotector se debe utilizar incluso los días nublados ya que, aunque las nubes retienen parte de la radiación, no la bloquean por completo.

www.dfarmacia.com


Tras la exposición solar, es aconsejable hidratar bien la piel después de una ducha con agua tibia, a fin de recuperar la pérdida de agua y prolongar el bronceado. Debemos extremar el cuidado de la piel de la cara, las manos y el contorno de los ojos para evitar así el efecto del fotoenvejecimiento. 

Estos pequeños consejos son muy fáciles de llevar a cabo y de un enorme beneficio para nuestra salud. Nuestra piel tiene memoria y las quemaduras de hoy son las lesiones (algunas muy graves) del mañana. Así que ya sabés, "no hagáis el gamba este verano".




miércoles, 25 de junio de 2014

Fotoprotección para evitar el cloasma

La fotoprotección no es una tarea exclusiva del verano. Es cierto que en esta época del año estamos expuestos a un mayor número de horas de sol, la radiación solar es mucho más fuerte y estamos durante más tiempo en la calle. Sin embargo, el cuidado frente a los rayos del sol debe hacerse durante todo el año, especialmente las personas más sensibles (ancianos, niños y bebés, mujeres embarazadas).

Precisamente las mujeres, al estar embarazadas, son más propensas a que sufran la aparición del cloasma o melasma. El melasma, también conocido como máscara del embarazo, es una hipermalonosis adquirida que se manifiesta en las zonas expuestas al sol, sobre todo en el rostro. En las mujeres embarazadas la zona afectada presenta una coloración más oscura diferente al resto de la piel. Esta situación se ve agravada si la mujer ha estado anteriormente en tratamiento con anticonceptivos orales. 



Las zonas del rostro más afectadas son los pómulas, la frente, la nariz y los labios. La causa de su aparición no es muy conocida, aunque se sospecha que tiene relación con los cambios hormonales que se sufren durante la gestación. También existe una cierta predisposición genética y, parece tener una estrecha relación en aquellas personas que sufran de trastornos del tiroides. 

Por lo general, el melasma se desvanece unos meses después de haber suspendido el tratamiento con los anticonceptivos o tras la finalización del embarazo. En caso de que no se atenúen estas manchas o la situación se vea agravada existen tratamientos para conseguir su eliminación. Evidentemente, estos tratamientos deben hacerse siempre bajo seguimiento médico, y en el caso de las mujeres embarazadas, no podrán hacerse durante la gestación. 
Estos tratamientos consisten en: 

  • Cremas que contienen una combinación de tretinoína, hidroquinona, ácido kójico y ácido azelaico.
  • Exfoliación química y/o cremas con esteroides tópicos.
  • Tratamientos con láser para eliminar la pigmentación oscura.
  • Suspensión de los tratamientos hormonales causantes de la hiperpigmentación.
Estos tratamientos son bastante agresivos para nuestra piel. La mejor solución para tratar el melasma es evitar su aparición. Para ello es imprescindible una buena concienciación de los peligros de la exposición solar, sobre todo en el caso de mujeres embarazadas, sin una adecuada fotoprotección.

En el caso de las mujeres embarazadas, debido a esta condición, es esencial que utilicen un fotoprotector específico para evitar la aparición del ya mencionado melasma. 

Los laboratorios Isdin han desarrollado FotoUltra Spot Prevent Fusion Fluid 100, que ayuda a prevenir las alteraciones de pigmentación provocadas por el sol. Este producto es recomendable en casos de:
  1. Presentar tendencia a desarrollar manchas pigmentarias (melasma).
  2. En caso de tratamientos hormonales.
  3. Tras intervenciones quirúrgicas (cicatrices) o tratamientos con láser, antienvejecimiento, depilación.
  4. Personas que padecen de trastornos cutáneos.
Este preparado es el único en el mercado con un UVA 61 y SPF 118. Ofrece una protección tres veces superior al mínimo requerido en un protector solar SPF 50+ frente a los rayos UVA que son los causantes de la pigmentación en la piel. Mejora la elasticidad de la piel y disminuye las arrugas gracias al ácido hialurónico. Su textura Fusion Fluid se funde con la piel.

Se debe aplicar generosamente sobre la piel seca media hora antes de la exposición solar. Aplicar 2 mg/cm2 de producto. Si se echa menos cantidad, se reduce el factor de protección. Reaplicar cada dos horas, o bien tras el baño, tras secarse con una toalla o en casos de excesiva sudoración.


lunes, 12 de mayo de 2014

El Factor de Protección Solar según cada tipo de piel

Con la llegada del buen tiempo y el aumento en las horas de luz solar, nuestro cuerpo se ve sometido a un elevado número de radiaciones solares (UVA-A, UVA-B, IR). Esta exposición debe hacerse bajo un campo de fotoprotección con el fin de evitar posibles lesiones (quemaduras solares, arrugas, manchas, pérdida de flacidez) que pueden alterar el estado natural de nuestra piel.

No todas las pieles van a necesitar la misma fotoprotección. Va a depender del fototipo de cada piel. Según ese fototipo, la piel necesitará un factor más o menos alto. Lo que no cabe olvidar es que, sea como sea el tipo de piel, siempre debemos exponernos al sol bajo protección.

¿Qué es el Factor de Protección Solar (FPS)? El FPS nos indica el número de veces que el fotoprotector aumenta la capacidad de defensa natural de la piel frente al eritema o el enrojecimiento previo a la quemadura. Este dato figura en todos los envases de fotoprotectores existentes en el mercado y que cumplen la actual normativa vigente sobre cosméticos

Para calcular el FPS, se valora la dosis mínima de radiación ultravioleta que produce la primera reacción eritemática (enrojecimiento), perceptible en la piel humana, es decir, la mínima dosis eritemática (MED).

FPS = MED con protección / MED sin protección

Los datos que se obtienen y que figuran en los etiquetados no tienen en cuenta otros factores como la transpiración, la incorrecta aplicación del producto, la intensidad de las radiaciones y el lugar de exposición al sol.

Las tendencias actuales clasifican los productos en varios tipos y categorías, en función del FPS
  • Fotoprotector bajo: FPS 2-4-6
  • Fotoprotector medio: FPS 8-10-12
  • Fotoprotector alto: FPS 15-20-25
  • Fotoprotector muy alto: 30-40-50
  • Fotoprotector ultra: 50+
El tipo de fotoprotector a utilizar va a depender del fototipo de cada piel. En general, existen los siguientes fototipos:
  • Fototipo I: corresponde a las personas con piel muy blanca, ojos azules y pecas. Quienes tengan este fototipo deberán utilizar un FPS 50+, ya que este tipo de piel requiere una fotoprotección muy alta.
  • Fototipo II: es el que tienen las personas de piel clara, ojos azules o claros, y pelo rubio o pelirrojo. Para ellos el fototipo variará entre 40 y 50, su protección ha de ser alta.
  • Fototipo III: las personas cuya piel es blanca, ojos y pelo claros. El FPs ha de ser como mínimo entre 30 y 40, ya que este tipo de pieles tienden a quemarse con facilidad.
  • Fototipo IV: su piel, sus ojos y su pelo son marrones. Este tipo de piel se quema moderadamente y se pigmenta con facilidad. Su FPS podría ser entre 20 y 25.
  • Fototipo V: este fototipo corresponde a las personas con piel morena. Se pigmentan con facilidad y deberían utilizar un FPS de 15.
  • Fototipo VI: son personas con piel, ojos y pelo oscuros. Si bien el FPS que deben utilizar es más moderado, también necesitan proteger su piel. Para ellos, lo indicado sería un FPS de 8-10. 

Aunque no hay una regla absoluta para escoger un índice de protección apropiado, hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • En la primera exposición no utilizar nunca un FPS menor de 15.
  • Aumentar el FPS en pieles claras, especialmente en fototipos 1 y 2, en niños, en deportes acuáticos y de montaña, en embarazadas u otros grupos de riesgo frente al sol, en días de alta intensidad solar o en tiempos prolongados de exposición.